lunes, 9 de abril de 2012
El hielo no se rompe tan fácilmente..
Te creas una coraza para impedir que te dañen, una barrera contra todo aquel que quiera lastimarte, herirte de algún modo, físico o sentimental...y de repente te empiezas a dar cuenta de lo solitario que te vuelves, de que encuentras aún más defectos en la gente que antes, no soportas a nadie, no te apetece salir, te encierras en tí mismo y no te quieres ver mezclado con la sociedad, confías en pocas personas y cuando sales estás intranquilo, notas que no estás a gusto..nadie te ofrece esperanza, auténtica esperanza, respeto y confianza y miras hacia abajo y te ves caer tan rápido que sales de tu cuerpo y te sigues viendo caer mientras que cuando te das cuenta tú ya estás abajo del todo..y conoces a alguien en ese momento, alguien de quien las estadísticas te dicen que no te fíes, que no imagines a su lado, que no plantees nada con ella, que huyas y no vuelvas..pero aún sabiendo eso necesitas saber de ella, te autoengañas en cierto aspecto para pensar que todos sus errores los dejó correr y no es así por naturaleza..y decides seguir y seguir llenando un vacío muy profundo con un pequeño manantial de endorfinas que se esparcían, drogándome, creándome una adicción, una dependencia, un deseo..y cada vez se hace más grande, tanto que piensas si podría desbordarse...y empiezas a plantearde cosas, paranollas, dudas sobre todo, la situación, y cada vez encuentras un motivo nuevo para la desesperanza hasta que llega un momento en el que no soportas no saber la verdad, no estar tranquilo...así que inventas alguna manera inconsciente de que se vaya o te eche, de perderla y todo provocado por un miedo escondido que sigue detrás de la coraza y siempre se halla en alguna parte...comiéndose nuestra vida, nuestras oportunidades..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Que razón...
ResponderEliminar